Programa: Tesoros Humanos Vivos

Sección de Patrimonio Cultural CNCA
Atención: Convocatoria 2011 abierta. Descarga bases y formulario acá
Image

El Programa de Reconocimiento: Tesoros Humanos Vivos (THV), dependiente de la Sección de Patrimonio Cultural del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA), en la instancia oficial que canaliza el reconocimiento que el Estado chileno otorga a personas y comunidades portadoras de manifestaciones del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) nacional de alta significación para el país y las comunidades locales, o bien, a aquellas expresiones en peligro de desaparecer. Por éste y otros medios, el programa busca establecer las mejores herramienta para una eficaz puesta en valor de nuestro patrimonio, así como promover su registro, transmisión y salvaguarda. De este modo, la acción del Programa THV se proyecta más ampliamente a relevar y fomentar la pluralidad y diversidad cultural de la comunidad nacional.

El reconocimiento de la calidad de Tesoro Humano Vivo es decisión de un Comité de Expertos asociado al programa, independiente del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, que cumple las funciones de evaluar y seleccionar las expresiones postuladas en al proceso de postulación que se realiza anualmente. El Comité también actúa como entidad asesora en la definición de las actividades programadas para la transmisión de conocimientos en riesgo, las que son adoptadas en conjunto con personas y comunidades que han recibido la distinción de Tesoro Humano Vivo.

THV 2009

Ganadores

En su versión 2009, fueron galardonados Cristina Calderón, última hablante yagán, residente en villa Ukika, isla Navarino; María Angelina Parra, cantora campesina de Penco, región del Bío Bío; la Comunidad kawésqar de Puerto Edén, en la región de Magallanes; y el Baile Pescador Chino N° 10, de Coquimbo, fundado en 1810.

  • Cristina Calderón

    Cristina Calderón: La dueña del fin del mundo

    Residente en Villa Ukika, Isla Navarino, Tierra del Fuego, Cristina Calderón, nacida en 1928, es la última testigo del pueblo yagán, única hablante de su lengua, depositaria del pensamiento y forma de vida de estos antiguos habitantes del archipiélago fueguino.

    Conocida por la comunidad como la abuela Cristina, es narradora de cuentos e historias vinculadas con las memorias familiares. Tanto ella como su fallecida hermana Ursula, han sido fuente de inspiración para destacados estudiosos e investigadores, que se han acercado a su Villa Ukika en busca del conocimiento de este milenario pueblo.

    Ella es parte de los cazadores marítimos más australes del planeta, quienes habitaron por más de 6000 años la región comprendida entre la costa sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego y el archipiélago Cabo de Hornos.

    A partir de la segunda mitad del siglo XIX, a causa de la colonización principalmente, comienza un irreparable proceso de extinción, tal como sucedió con los demás pueblos fueguinos.

    Con estos antecedentes, resulta urgente el registro y transmisión de su habla.

    Esta nominación implica un gesto de valorización de toda la cosmovisión que ella representa de forma única e irrepetible.

  • Comunidad Kawésqar de Puerto Edén

    Comunidad Kawésqar de Puerto Edén

    La comunidad Kawésqar de Puerto Edén, aislada localidad ubicada en los canales occidentales de Patagonia, se encuentra actualmente con un alto riesgo de desaparición culturalmente, contabilizándose sólo 14 personas, de las cuales apenas la mitad habla en forma fluida su lengua.

    Fundado oficialmente recién en 1969, Puerto Edén, se remonta aún más atrás, a las ocupaciones estacionales determinadas por la forma de vida nómade del pueblo kawésqar, quienes se desplazaron entre los archipiélagos australes por más de 6000 años.

    La situación de sus descendientes actualmente es precaria. La comunidad se encuentra fuertemente influenciada por la educación formal, lo que ha traído como consecuencia que sus tradiciones vayan siendo relegadas al olvido. Sólo unos pocos ancianos aún conservan recuerdos y usanzas de sus antiguos. Sin embargo, las generaciones más jóvenes se muestran dispuestas a rescatar y difundir su cosmovisión. Reviste vital importancia potenciar este esfuerzo a través de acciones de registro y transmisión de su habla.

  • Baile Pescador Chino nº10 de Coquimbo

    Baile Pescador Chino nº10 de Coquimbo

    Fundado en Coquimbo en 1810, este baile chino tradicionalmente compuesto por familias de pescadores, es uno de los más antiguos participantes en la festividad de la Virgen de Andacollo, así como también de Sotaquí y otras celebraciones religiosas del norte chico.

    Algunos de sus herederos han emigrado a otras ciudades como Calera y Quillota, donde formaron otros bailes con similares características.

    La danza que ejecutan se caracteriza por la realización de movimientos y rutinas ancestrales, de más de 800 años de antigüedad, con fines rituales y de conexión con la divinidad; así como el uso de los instrumentos tradicionales de origen precolombino, consistentes en flautas de madera y caña, que emiten un sonido atonal y disonante, para provocar una música basada en la sucesión de dos grandes masas de sonidos.

    De origen andino, los bailes chinos encarnan de manera privilegiada el sincretismo entre la cultura indígena y los elementos hispanos de la evangelización católica.

  • María Angelina Parra: Los acordes de la Alvarita

    María Angelina Parra: Los acordes de la Alvarita

    Genuina representante de una tradición rural de la zona centro sur. María Angelina Parra (76), oriunda de Lonquén, Ñuble y, actualmente, asentada en la comuna de Penco, Concepción, ha ejercido el oficio de cantora campesina, animando fiestas, enseñando y transmitiendo su saber. Exponente de un arte aprendido de su madre, Alvarita Parra, que se remonta a sus abuelas paterna y materna, Lastenia y Margarita, y su tía Rosa.

    A partir de los 13 años, junto a su madre, canta en las trillas, vendimias, casamientos, santos, bautizos, fiestas familiares, velorios de angelito y otras celebraciones, recorriendo distintas comunas de la provincia de Ñuble como Quirihue, Cobquecura, Portezuelo, entre otras. Es reconocida por su amplio repertorio poético, acompañado en guitarra, y su admirable compromiso con el canto, así como su disposición a transmitirlo y a contribuir a su registro y difusión.

    El canto campesino se ha ido transmitiendo en forma oral como un rico legado poético musical cuyas raíces se encuentran en el cancionero español y que ha sido enriquecida en nuestras tierras a través del tiempo. Las cantoras campesinas, dueñas de un don cultivado desde la niñez en las celebraciones del campo, han sido las protagonistas en este proceso. En su arte está contenido todo el saber antiguo, que transmiten en base a su memoria y talento.